martes 2 de agosto de 2011

Las Vegas, Nevada, Arizona y Utah (Mi Road Movie)

Mi Ford Mustang y yo en Monument Valley (Utah)
Habíamos salido con cierto retraso de San Francisco, y la mayor preocupación era llegar a la hora y poder recoger el Ford Mustang que tenía reservado.
Tras unas dos horas de retardo, subímos al avión y en apenas hora y media llegábamos a Las Vegas. Algo que me soprendió tras salir del avión fue ver máquinas recreativas en todas partes, incluso en los aseos. Las cintas de recogida de equipaje, también estaban rodeadas de máquinas 'tragaperras'. La ostentación era máxima y el olor a tabaco también. Y es que en Las Vegas aparentemente está todo permitido, prostitución, alcohol, drogas y todo tipo de vicios...
Sin entrar a juzgar la doble moralidad de este lugar tan diferente, estaba sin duda en un lugar que merecía la pena conocer y que no deja de representar una realidad de la sociedad americana.
Tras salir del aeropuerto y del amparo de los aires acondicionados, me encontré con la primera bofetada en la cara en cuanto a sensació térmica se refiere. Creo que ni en el sur de España hace tanto calor. Era de noche y lo primero que recordé fue la ciudad egipcia de Asuán, donde el calor es extremo. En realidad la sensación era la misma.
En el famoso cartel de Las Vegas.
Tras buscar el shuttle que nos llevaría a la central de reservas de las distintas compañías de alquiler de coches, conseguimos el Ford Mustang que habíamos reservado. El milagro es que tan solo nos costó 560 $ con todas las coberturas posibles. Hay que tener mucho cuidado al alquilar un coche en Estados Unidos, porque si tienes algún problema accidente o lo que sea, si no tienes seguro, tienes que hacerte cargo de todo lo que le ocurra al coche y a tí mismo.
El Hotel Tropicana, era como lo había visto en las películas, un pequeño guiño a La Habana, y máquinas recreativas por todas partes.
Tras dejar las cosas en el Hotel, nos dimos una vuelta por el strip de Las Vegas, con el Ford Mustang. Sé que puede parecer una horterada ir conduciendo de noche un descapotable por el strip de las Vegas, pero a mi me apetecía hacerlo y así lo hice... Fuí consciente en todo momento de que estaba haciendo algo muy puntual, que realmente no tiene mucho que ver con mi forma de ser y de ver la vida.
Tras dar varias vueltas con el coche, mientras escuchaba música country en alguna de las geniales emisoras que se podían recepcionar, vuelvo al hotel.
A la mañana siguiente, de nuevo a conocer la ciudad, que durante el dia tiene poco que ofrecer y el calor es realemente insoportable. De hecho lo único que se puede hacer en Las Vegas, es ir de casino en casino, viendo como la gente juega al póker y a un montón de cosas que desconozco.
En los casinos, además de 'tragaperras' hay mini parques temáticos, con todo tipo de actuaciones, exposiciones y espectáculos.
En la presa Hoover, cerca de Las Vegas.
Destacaría las fuentes del Bellagio, que en sí son espectaculares, ya que el espectáculo es muy vistoso y va siempre acompañado de luces y música. Son cada media hora (creo recordar).
En general Las Vegas es una ciudad muy ostentosa, que merce la pena conocer, pero que en un día y medio la has visto.
Las Vegas es sin duda, uno de los accesos principales al mitico Cañón del Colorado. Una vez que dejamos Las Vegas tomamos la carretera hacia la Hoover Damn, o presa Hoover. En su día fue una de las más importantes del mundo, por ser la más alta y por considerarse una maravilla de la ingeniería. En realidad creo que esta un poco mitificado. Aunque a quien le guste este tipo de obras, seguro que disfrutará de la experiencia, ya que además de la presa en sí, tienen un museo muy interesante.
Tras dejar la presa Hoover, vamos rumbo a Flagstaff, haciendo parada en 'The Last Stop' uno de los míticos lugares donde puedes comer hamburguesas y otras cosas con buena calidad. El personal es muy agradable y además tienen una bandera de España que se ve desde la carretera... ¿Como no iba a parar aquí? -El caso es que el lugar además de ser el único a bastantes millas a la redonda, está muy bien y además puedes comprar cosas a un precio muy asequible.
Flagstaff es uno de mis pueblos preferidos, donde realmente me sentía en la América auténtica, estaba conduciendo por las mismas carreteras que había visto en tantas películas. he de admitir, que la sensación es una gozada.
Uno de los miradores del Gran Cañón
Flagstaff es un pueblo acogedor, y como todos los pueblos de Estados Unidos, muy extenso. Su población no llega a los 70.000 habitantes, pero su extensión parece la de una ciudad de medio millón...
El Hotel estaba muy bien, y el concepto Motel, es lo más extendido en la zona. Aparcar casi en la misma puerta de la habitación y tener más de 30 metros cuadrados de habitáculo es algo no muy frecuente en otros países. El precio medio son de 30 a 40 $ por noche, para dos personas.
Ya de noche, las distancias en estos lugares son realmente son realmente grandes. Empezó a llover mientras buscábamos algún lugar donde cenar algo.
Una de las cosas que más me gustó, fue cuando llegué al hotel, el ruido de los trenes de mercancías y el mítico 'pitido del tren' sonando en el eco de la noche.
Al día siguiente, llegaría una de las etapas más duras y más emocionantes del viaje. Nos dirgíamos a Grand Canyon Village, un pueblo muy pintoresco, donde se encontraban los principales miradores del Gran Cañón del Río Colorado. Para acceder al lugar hay que pagar un 'peaje' en el que además de información de interés (disponía evidentemente en castellano), te dan consejos útiles, como por ejemplo tener cuidado con las repentinas tormentas que se forman de repente, y para aquellos que quieras hacer un trekking, que tengan claro, que bajar es fácil y subir sin por ejemplo agua, etc.. puede ser muy peligroso. Hay numerosos trekkings, que en sí no tienen complejidad. Esto es importante, ya que ha habido casos de gente que empezó a bajar y luego se encontraron extenuados al regreso. Hay más de 1 kilómetro de profundidad en vertical.
Monument Valley (Utah). Foto en dirección a Kayenta...
El lugar es una reserva india y es como estar dentro de una película de indios y vaqueros.
El acceso a los Miradores es fácil, aunque no está bien señalizado, y me perdí unas cuantas veces a pesar del GPS. Hay autobuses dentro del pueblo, y aparcamientos de coches (En Estados Unidos hay aparcamientos por todas partes).
En los miradores hay un montón de gente, pero no es demasiado complicado hacerse la foto típica.
Tras dar un pequeño paseo y bajar un poco por uno de los cañones, tomamos rumbo a Utah.
Para mí llegar a Monument Valley (Utah) era la foto del viaje, ya que siempre había soñado con llegar allí.
Las carreteras que salen de gran Canyon Village son algo estrechas, pero no son peligrosas y están bien asfaltadas.
Una vez en carretera, llegamos tras unas 3 horas a Kayenta, un tranquilo pueblo con mucha población indigena. Lo mejor de todo es que uno de los mejores momentos de todo mi viaje por Estados Unidos, fue verme sorprendido por una tormenta de arena en camino a Monument Valley, con tan mala suerte de que iba con el coche 'descapotado' y me llené conmpletamente de arena. La verdad es que era la primera vez que asistía a un fenómeno de este tipo. La arena era muy roja y fina.
Mítico 'Crossroads' en Flagstff. Ruta 66
En cuanto atravesé la tormenta de arena, pude divisar la 'foto', era Monument Valley. Allí estaban esas majestuosas formaciones rocosas. Ya puestos y para avisar a quien quiera acercarse hasta aquí, para hacerse la foto que en tantas películas aparece hay que seguir la carretera US 163 scenic en dirección a Halchita, que es donde está 'El sombrero Mexicano' (The Mexican Hat). Una vez pasado el poblado indio de Oljato, hay que seguir uno 10 kilómetros aproximadamente. Personalmente recomiendo hacer esto, ya que la auténtica vista es la que hay al otro lado.
Después de hacer un montón de fotos y disfrutando de aquel lugar, emprendo mi camino a Flagstaff, esta vez desviandome en Tonalea y Tuba City, lugares que no pude ver, ya que era de noche y no disponia de mucho tiempo.
Tras a llegar a Flagstaff, me voy a cenar y luego al hotel.
A la mañana siguiente había que ir de nuevo a California, pasando cerca de la mítica AREA 51, y atravesando parte de Death Valley y el desierto de Mojave.
Para ello había que atrevesar parte de la Ruta 66, y en este caso con parada intermedia en Barstow, uno de los primeros pueblos que encuentras al abandonar Mojave dentro ya del estado de California.
A continuación una selección de mis fotos preferidas de esta etapa.

Después de la tormenta de arena.

Yu hu!

¿Habrá una base extraterrestre detrás de esta Roca?


Ya que estamos aquí, pues una de vaqueros...


En medio de la tormenta.

Las Millas se hacen eternas...

Otra foto típica del sur de Estados Unidos.

El Gran Cañón, una de las maravillas naturales más importantes. 


En Arizona, in the middle of the Road...


The Last Stop, un bar de carretera,
como el que sale en las pelis.
Las hamburguesas están muy buenas.

La presa hoover separa Nevada y Arizona.

The Hoover Dam o Presa de hoover, una de las maravillas modernas.

Las fuentes del Bellagio, visita obligada.


Las Vegas de noche.

¿Es París? Noo, esto es ¡¡¡¡LAS VEGAS!!!!

David Cooperfield y Celine Dion, dos iconos de Las Vegas.


lunes 1 de agosto de 2011

Un Fin de semana en San Francisco, California


En el Golden Gate.
Tras la larga espera en el aeropuerto de Seattle, que como comenté en una anterior entrada, es de los no recomendables para pasar una noche en vela, vuelo en dirección San Francisco. El vuelo no duró más de 2 horas y media, y además de ver el Monte Rainieri se ve perfectamente a su lado el monte Santa Helena...
Una vez en la terminal del aeropuerto de San Francisco, hay que irse a un mini tren automático sin conductor (como el de la T4 de Barajas en Madrid) para ir a la Terminal en la que estaba el BART, que viene a ser un híbrido entre metro, cercanías y Tren ligero. El minitren automático es gratuito y es fácil moverse por el mismo. Lo que ya no es tan barato es el BART, que es bastante caro y los trenes son antiguos y con moqueta. El hotel lo tenía en Oakland (el otro lado de la Bahía), ya que el ahorro puede ser de unos 50 € y al final compensa con el BART, que en este caso, me dejaría en la puerta del mismo Hotel. El precio del BART del Aeropuerto de San Francisco a la estación de 12th/Oakland City Center es de unos 8 $ por persona. Hay que tener en cuenta que en este medio de transporte pagas según a donde vayas y el billete hay que introducirlo en la estación de salida para poder salir (Aquí no es como en Seattle que nadie pedía el billete y podías casi viajar gratis).

El cable-car o tranvía, donde mejor me lo he pasado.
Sin duda lo mejor de San Francisco.
Tras media hora larga en la que el tren pasa por debajo del mar, llego al hotel. (hay un documental que explica la gran obra de ingeniería de este Metro, que está hecho a prueba de seísmos).
El Hotel estaba bastante bien aunque la zona estaba llena de colgados, frikis, homeless (los sin techo) y gente muy muy rara, como la que sale en las pelis. En general San Francisco es la cuidad de Estados Unidos que he visitado con mayor número de gente extraña.
San Francisco es una de esas ciudades de las que toda la vida has oído hablar, bien por todas las películas que se han hecho en la misma, como también por lo cosmopolita que es.
Esa mañana estaba muy cansado y dormí un par de horas. Volví a ir en el BART hasta Embarcadero, y desde allí fui caminando hasta Chinatown. Debo decir que me esperaba un barrio más grande y más auténtico. Había un par de calles con los típicos tranvías (de los que luego hablaré) y muchas tiendas de souvenirs.

La ex-cárcel de Alcatraz-
Una vez recorrida la calle principal de Chinatown, voy hasta una calle principal que esá llena de cafés muy pintorescos. Tras tomar un café en uno de estos lugares, bajo unas calles en dirección al mar y me encuentro con la Levi's square, que es una plaza que intuyo que tiene algo que ver con la conocida marca de pantalones Levi's, que son de San Francisco (viene puesto hasta en la etiqueta, je je). Seguidamente me voy hasta el Muelle de donde salían todos los barcos a Alcatraz (la cárcel más famosa y de mayor seguridad del mundo, que ahora es un museo que se puede visitar, aunque hay que esperas de varios meses para acceder allí). En este lugar se hicieron películas tan conocidas como 'La Fuga de Alcatraz' o 'La Roca'. En este muelle es donde está Pier 39, un complejo muy agradable de ver con restaurantes, tiendas, leones marinos y desde donde se puede ver una de las mejores vistas de la Isla de Alcatraz. En este mismo lugar hay un mercado en el que venden fruta con muy buena pinta, en la que no viene el precio puesto... Me ocurrió que quise comprar 3 naranjas y unas cuantas cerezas y el precio que me pedían eran 19 $ (imagino que sin tasas), ya que evidentemente no las compré. Una de las cosas que más agotan de aquí (en Estados Unidos) son las tasas y las fees, y es que en los precios (sea lo que sea) vienen marcados sin tasas ni otros impuestos, y a la hora de pagar te los cobran sin avisar... en muchos casos son el 7 %, etc.. Esto incluye ropa, comer en restaurantes (en donde además debes dejar una propina adicional del 10 %) y cualquier cosa que desees comprar. A veces te vienen con la maquinita de la tarjeta para que escribas cuanto vas a dejar de propina directamente y te cuentan que lo normal es el 18 %... En fin, para volverse locos.

Los otros tranvías, la línea F (validos para el pase de 1 día)
Tras recorrer todo el puerto, decido volver a Powell Station, porque era donde debía subirme de nuevo al BART para ir al Hotel en Oakland. La distancia era considerable, pero las cuestas mucho más. Jamás había visto cuestas como aquellas. Casi todos los coches estaban calzados y pude comprobar lo peligroso que es cruzar aquí la calle, ya que apenas ves si vienen coche o no.
Al día siguiente, había que visitar uno de los lugares más emblemáticos, El Golden Gate. En este caso fuí hasta Powell en Bart y allí subí en tranvía hasta Hyde Street. El billete de tranvía es muy caro, ya que un solo viaje cuesta 6 $, pero existe una modalidad que es un pase de un día por 14 $, que además puedes combinar con los 'muni' que son los autobuses de toda la vida y los F, que son como llaman a un tranvía más moderno que los clásicos y que parecen de los años 70. (De hecho creo que son de esta época). Es importante tener claro que si se toma el tranvía en Powell st. la cola puede durar varias horas. En su lugar yo subiría un par de paradas de tranvía y de ese modo no hay que esperar. Lo bueno de Powell St, es que ves como los 'maquinistas' del tranvía girar la plataforma para cambiarlo de sentido, y es muy interesante. El tranvía aquí se conoce más como Cable Car, ya que en realidad el tranvía se engancha a un cable que está en movimiento por el suelo, que por cierto hace bastante ruido...
Una vez en Hyde street, hay que coger el autobús número 28, aunque creo que alguno más también va. Después de un par de horas desde que salí de Powell, llegué al famoso Puente. Para acceder al mismo, no hace falta pagar nada (algo raro aquí, ya que cobran por todo)... Evidentemente me fuí a la otra orilla, donde está Sausalito. El trayecto merece mucho la pena, ya que es una obre de ingeniería realmente interesante. Las vistas son magnificas y el frío también... Esta ciudad es fría en cualquier época del año. Es célebre la cita de Mark Twain, en la que decía que el invierno más frío que había pasado había sido un verano en San Francisco.

Las 'Painted Laydies', que son solo eso. 4 fachadas y ya está.
A la vuelta me perdí, más bien fuí en un autobús al revés y acabé en un lugar extraño y en un autobús con gente muy freak, como la de las pelis... La idea era ir a las Painted Laydies, que es una de las principales atracciones o lugares de interés de la ciudad. Así que conseguí llegar y bueno, son cuatro casa como se pueden apreciar en la foto y ya está. En realidad en mi opinión, no tienen ningún valor artístico. Tras esta rápida visita y pasar un frío inimaginable a finales de julio, me voy a cenar a un Restaurante de Union Square.
Tras coger de nuevo el rumbo, fui caminando de nuevo hasta Powell, para ir de nuevo al Hotel.
Tras hacer el check-out en el hotel, me voy al aeropuerto de San Francisco, para volar a Las Vegas.... La compañía era US Airways y el retraso fué de casi dos horas... En este sentido el aeropuerto de San Francisco tiene un montón de enchufes para cargar el móvil, etc...
Con todos estos detalles, San Francisco es una ciudad interesante, pero he de admitir que me decepcionó un poco. No es especialmente una ciudad pintoresca, como se la puede imaginar uno viéndola a través de las películas, fotografías, documentales, etc.
Esta ciudad al igual que muchas otras de Estados Unidos, tiene una gran parte de gente que habla castellano. De hecho prácticamente todo está en inglés y castellano, tanto las locuciones de los autobuses, metros, aeropuertos como carteles de información.
Hay una cantidad muy alta de personas procedentes de Asia, Diría que de cada 5 personas que ves en la ciudad, 2 son asiáticas y otras dos hispanas...

 A continuación dejo unas fotos, que espero que os gusten:

Chinatown, con la típica fachada de San Francisco
Las escaleras de emergencia están en todas las casas
 Se usan para escapar del fuego en caso de terremotos.
Son un poco 'indios' aunque aquí no se suben al techo...
Con la Transamerica Pyramid al fondo.
Pier 39, con un escenario muy del Oeste.
Otra del Pier 39 en el puerto
Un submarino que está permanentemente expuesto y se puede ver. 
Los Leones Marinos en sus migraciones tienen su parada aquí
Calle Lombard, curioso pero no es para tanto...
La construyeron así para que los coches pudieran subir las cuestas.
Sin duda, lo mejor de San Francisco, fui delante, detrás, colgado, etc..
Con los cables son un poco indios, je je aunque nada que ver por lo demás..
Es impresionante cruzar caminando el puente. Hay bastante tráfico de barcos.
He tocado los cables con mis propias manos. El puente se mueve bastante ¡Glup!
Parecido al Puente de Rande en Vigo, je je
Con Alcatraz al fondo
Restaurantes en el Puerto de San Francisco

viernes 29 de julio de 2011

Seattle y Vancouver en Canadá, dos lugares perfectos para vivir

El Skyline de Seattle
Tas la aventura vivida en Alaska, cambiabamos de rumbo hacia el sur, para dirigirnos al estado de Washington, el avión una vez más de Alaska Airlines, fue muy puntual. Llegamos a Seattle a última hora de la tarde. Para salir del aeropuerto, lo más recomendable es usar el metro ligero que está en el mismo aeropuerto, desde donde se puede ir a la otra punta de Seattle. El precio oscila según a la zona a la que vayas y no permite transbordo. En general los transportes son nefastos, caros y poco resolutivos. Todas estas ciudades están pensadas para hacer los recorridos en coche. Además son muy extensas porque la gente vive en la mayoría de los casos en viviendas bajas.
Tras salir del aeropuerto, nos dirigimos al hotel que estaba muy bien, ya que además de económico las camas eran cómodas y estaba al lado del Soundtransit, en la estación de Tukwila (Metro ligero). Como el hotel me gustó bastante menciono su nombre: Travelodge.
Al día siguiente fuimos a ver el Downtown de Seattle, el cual me fascinó. Tras bajarnos en Pioneer Square, fuimos a la zona del puerto, donde tomamos un ferry para ir al otro lado de la bahía. Concretamente a Bainbridge Island, tal y como hacían los actores de la popular serie Anatomía de Grey.
ESperando a que se ponga en verde...
El viaje es muy gratificante y además es una buena forma de poder ver todo el skyline de Seattle. El ferry en sí, es muy amplio y da mucho juego. Además es realtivamente barato, costando unos 7$ frente a los 40 o 50$ que cuestan los ferries pequeños de empresas privadas. Tras llegar a nuestro destino, la isla de enfrente, fuimos a buscar un lugar para comer, y encontramos un restaurante oriental bastante agradable. La colonia de asiáticos en esta parte de Estados Unidos es muy alta.
Regresamos de nuevo a Seattle, y recorrimos la zona del puerto y parte del Downtown, donde está el famoso mercado de Farmers Market, donde además se encuentra el primer Starbucks de la historia. Allí surgió este popular negocio de cafés tan popular en el mundo entero. Seattle es un lugar donde han surgido grandes empresas como Google, Microsoft, los aviones Boeing, etc. (casi nada)..
Tras tomar café en el mítico Starbucks, vamos caminando hacia la Space Neddle, la famosa torre que tiene una especie de platillo volante en lo alto. En esta torre, se encuentra un restaurante giratorio, que merece la pena visitar. En lo alto, estuvimos dando vueltas varias veces a la torre. Las vistas son únicas y la experiencia lo es aún más. Al principio es un poco inquietante, ya que se mueve bastante y hay muchas vibraciones. No que decir tiene que toda la costa Oeste de Estados Unidos es una zona altamente muy sísmica. Tras ver el skyline al anochecer bajamos a la superficie, para buscar un Soundtransit... Tardamos bastante, ya que en este aspecto, apenas señalizan los transportes públicos y la red de los mismos es muy mala.
Tras haber estado caminando casi una hora hasta Westlake, donde hay una parada de Soundtransit. Lo bueno es que sin hacer transbordo llegas casi hasta la puerta del hotel, lo malo es que los trayectos son muy largos.
El mercado
Al día siguiente, teníamos que recoger el coche de alquiler. En esta zona, el alquiler de coche es muy caro, sobre todo comparado con lo que habíamos conseguido en Alaska. Nuestra sorpresa fue que algunas de las compañías que dicen estar en el aeropuerto, en realidad no lo están, como fue nuestro caso, ya que para recoger nuestro coche, tuvimos que llamar desde una cabina especial en la que nos recogían desde un minibus-shuttle para llevarnos a un lugar bastante lejano.
Una vez que teníamos el coche, uno mejor de lo que esperábamos, nos fuimos al monte Rainieri, un volcán todavía en activo que está rodeado de un bosque realmente espectacular. En estas carreteras se rodó la conocida serie de Twin Peaks. Una vez llegado al parque nacional del Monte Rainieri, ascendimos más con el coche, hasta puntos donde estaba todo totalmente cubierto de nieve. Es algo raro ver tanta nieve en agosto, pero es así. Este volcán mide 4392 metros. A su lado está al conocido volcán, Monte Santa helena, que provocó una megacatástrofe en el año 1980. 
Mas alto imposible
Realmente el parque es digno de visitar, ya que se encuentran árboles milenarios, de tamaño gigante y con muchos ríos, cascadas, etc. Todo está además en perfecto estado de conservación, Ciertamente todo está muy limpio y bien cuidado.
Tras la visita a este parque volvemos dirección Seattle por otra carretera, en la que nos encontramos el típico bar de carretera. Evidentemente paramos y nos tomamos una mega hamburguesa con un montón de patatas y con gente muy freak como la que sale en las pelis. El local era muy auténtico y la gente también.
He de decir que había wifi hasta en las zonas más recónditas.  Llegando a Seattle decidimos ir a Queen Mary Hill, que es el lugar con las mejores vistas del skyline de Seattle, ya que desde este lugar si se ve la Space Neddle. Esa noche llegamos muy cansados al hotel, pero había merecido la pena.
Al día siguiente, nos fuimos a Vancouver, una de las ciudades más importantes de Canadá y supuestamente la ciudad con más calidad de vida, junto a Seattle.
Una de las razones por las que viviría aquí...
En la autopista, que son unos 250 kms, nos encontramos con un megaoutlet, en el que paramos y compramos unas cuantas cosas... pantalones de Tommy Hillfigher por 17$, etc.. (es otra de las ventajas de alquilar un coche).
En la forntera no tuvimos ningún problema, tan solo un cuestionario verbal, en el que te preguntan lo típico, que vienes a hacer a Canadá, ¿Por qué?, etc.. A veces te dan ganas de contestar... en fin... 
Vancouver, es la máxima expresión de calidad de vida, todo muy bien cuidado, limpio, en armonía, la gente haciendo deporte en la calle. Olía muy bien y es un lugar en el que uno se siente muy bien. Al igual que Anchorage en Alaska, hay un gran tráfico de hidroaviones.
Tras visitar el downtown de la ciudad nos fuimos al otro lado de la bahía para ver las puestas de sol sobre la isla Vancouver. Al igual que en los alrededores de Seattle, hay un montón de bosques.
De vuelta a Seattle, en un viaje agradable conduciendo de noche por las autopista.
Al día siguiente fuimos a devolver el coche y a seguir visitando Seattle, relamente es una ciudad más que agradable. Tras visitar más lugares y también comparar precios en Macy's (El corte Inglés de España) nos volvimos al Hotel.
Aún sigue habiendo muchos.
Al día siguiente partíamos hacia San Francisco, pero sería en la madrugada del día entrante, así que aprovechamos para ir al Museo de la Aviación (Museum of flight), el cual está situado en las instalaciones de Boeing, pero no es un museo de la marca Boeing. En este lugar puedes ver desde módulos espaciales, aviones caza de todo tipo, un concorde e incluso el Air Force One que sirvió como avión presidencial de John Fitzgerald Kennedy. Además puedes subir en todos los apartatos y verlos por dentro. Está realmente interesante.
Tras acabar todas las cosas que teníamos pendiente para ver en Seattle, nos quedarían un montón de horas en el aeropuerto esperando nuestro vuelo a San Francisco. Por cierto el aeropuerto de Seattle tiene Wifi completamente gratis, pero tiene muy pocas cosas abiertas de noche.

Os dejo más fotos, que espero que os gusten:
Uno de los muchos lagos del monte Rainieri

El tren típico del Far West

Lo de que los osos nos comen es en serio... y hay muchos.

Una de las numerosas catarátas del Parque Nacional Rainieri

Como estará esto en invierno...

Más saltos de agua

Más imagenes del Monte Rainieri

En el Museo de la Aviación de Seattle, en un módulo espacial

Más bosques típicos en estos lugares

Subiendo a un concorde que ahora está en el museo de la aviación

Avión presidencial de JFK. Air Force One

Un boeing 747 de los de toda la vida

Avión presidencial de JFK. Air Force One

Qué pequeño se siente uno..

Abrazando a la madre tierra..


Vancouver con sus peculiares hidroaviones

Un hidroavión aterrizando en Vancouver

Un lugar para tomar ejemplo

Vancouver otra alternativa a Seattle para vivir bien.