jueves, 4 de julio de 2013

Alaska extrema en Valdez y el Glaciar Columbia en Prince William Sound.

Navegando entre Icebergs
Decidimos ir a la senda de la estampida antes de que anocheciera, pero la carretera estaba en muy mal estado y no tendríamos demasiado tiempo.
Tras levantarnos temprano y seguir rumbo a Fairbanks, recorrimos unos 200 kms, (aunque aquí se mide todo en millas). Paramos a desayunar en la típica cabaña de madera. El día era realmente soleado, demasiado según los lugareños, ya que normalmente se suele nublar bastante. Fairbanks es un pequeño pueblo de unos 35.000 habitantes, que eso sí, dispone de varios centros comerciales a la entrada y da la sensación de que estás entrando en una gran ciudad europea. Las distancias son larguísimas por la ausencia de edificios y tienen todo tipo de cosas, o eso parece según visitas el pueblo.
Estaban en fiestas o celebrando algo, porque había muchos puestos callejeros y música en directo. En realidad el pueblo no tiene nada en especial como ocurre con todos los pueblos de Alaska. Suelen ser feos de aspecto y con muchos sitios para comprar, comer, ocio, etc.

Habíamos pensado ir hacia el norte y tomar la Dalton Highway, que es una carretera muy peculiar, porque llega hasta Proudhoe bay recorriendo 666 km, en los que solo hay 3 pueblos, unos de ellos con 3 habitantes censados, el otro con 15 y el otro con 27. Hay tramos de varios cientos de kilómetros en los que no hay ni gasolinera ni nada. El motivo no era llegar al norte sino atravesar el círculo polar ártico, pero nos quedaba demasiado lejos y había tramos sin asfaltar, con lo que no sería una buena idea porque no disponíamos de tiempo y el coche que llevábamos no era el más adecuado.
Navegando entre Icebergs
Decidimos ir a Valdez, por la Richardson Highway, que hasta llegar a Valdez pasamos por pueblos (algunos de una sola casa) como Delta Junction y Tok.
Para nuestra sorpresa en la ruta nos encontramos con North Pole (Polo Norte) que es el pueblo de Santa Claus (versión americana de Papá Noel), así que nos hicimos fotos y entramos en su casa, en la que vendían guirnaldas, luces, aroles de navidad etc... y en la que estaban sus renos. La verdad es que el lugar es el más apropiado para el personaje.
Ya en carretera paramos en un sitio del cual no recuerdo el nombre, en el que un hombre estaba tocando la guitarra y unos clientes del bar empezaron a hablar con nostros. Eran muy agradables y sabían un montón de cosas de España, eran muy amigables.... El tipo de la guitarra estaba cantando country y todos cantaban con el, fue un momento de película.
Como las distancias se hacen larguísimas y no hay absolutamente nada a veces en varios cientos de kilómetros decidimos parar en Cooper Center, un lugar en el que encontramos un hotel o algo parecido en el que parecía un lugar típico de una película de terror.
Un Barco en Fairbanks
Tras dormir en lo que seguramente era la casa de algún minero de la zona, nos levantamos al día siguiente para continuar nuestro camino a Valdez.
A unas 10 millas (unos 16 kilómetros) paramos en un lugar a desayunar o tomar uno de esos cafés aguados intragables pero que aquí gustan tanto. El café era gratis y tenías que pagar la voluntad.
Diría que casi todos lo lugares de esta zona, están llenos de coches abandonados y miles de cosas alrededor de las casas.
En el camino a Valdez nos encontramos con el glaciar Worthington, realmente interesante en el que nos hicimos un montón de fotos. El acceso a este glaciar no es nada recomendable según varias indicaciones expresas en ese lugar.
Tras atravesar el puerto de Thomson Pass, que es de una belleza absoluta, bajamos ya en dirección a Valdez. La climatología era adversa y hacía mucho frío.
Cruzarse con alguien en estas carreteras es poco frecuente
El pueblo tiene 3000 habitantes y está reconstruído en un lugar diferente al original del que distan un par de kilómetros. El pueblo sufrió un devastador terremoto y posterior tsunami que lo destruyó por completo. Por si fuera poco en el año 1989 el conocido petrolero Exxon-Valdez provocó una catástrofe natural mayor que la del pretige tras salir del puerto y chocar contra un iceberg, derramando miles de toneladas de petróleo a las costas de este paraíso considerado como una de las zona de mayor biodiversidad del planeta. La 'pipeline' de Alaska es una tubería que atraviesa el estado desde Proudhoe bay hasta Valdez, para bombear petróleo. se ve desde muchos puntos de la carretera anteriormente mencionada.
Habíamos contratado un crucero para visitar el Glaciar Columbia, así que para hacer tiempo desayunamos en un bar que está situado enfrente del puerto. Este bar no lo recomiendo para desayunar pero si para ver el puerto desde un lugar seco y caliente.
Una vez en el barco que nos llevaría al glaciar partimos de este mítico puerto. Al poco tiempo de haber salido, nos encontramos con la primera manada de focas. el paisaje era increíble a pesar de la niebla.
Un glaciar en medio de la carretera en Thomson Pass
Tras llevar unas 3 horas en el barco, nos empezamos a encontrar los primeros icebergs, los cuales me parecieron espectaculares, el ruido al atravesarlos y la magnitud de los mismos me hicieron recordar catástrofes como la del Titanic. Supuestamente el capitán del barco conocía bien la zona así que supuse que no habría motivo de preocupación, aunque la sensación de intranquilidad me rondaba constantemente. Los icebergs eras trozos en muchos casos de un color azul cielo que se habían desprendido del Glaciar y suelen medir 3/4 partes más de lo que se ve en la superficie. ¡Glup! Cada vez que oía el ruido del roce me empezaba a intranquiliar aún más... y no es para menos, ya que el capitán nos advirtío que no era seguro acercarnos más al glaciar por razones que desconozco. Así que no pudimos verlo en su magnitud.
Tras un viaje alucinante por los icebergs, (más abajo os dejo un video ilustrativo del momento), continuamos nuestro viaje viendo frailecillos, un montón de focas, leones marinos y ballenas. Quizás lo que más me sorprendió fue ver a las Orcas.
Perdidos entre la niebla en Valdez.
Tras regresar y un poco mareado porque el barco se movía muchísimo, volvemos a por el coche para ir en dirección a Anchorage pasando por el pueblo original de Valdez, que está anunciado en la carretera. Admito que fue decepcionante llegar y no ver absolutamente nada, tan solo carteles indicando cosas como: 'Aquí había una oficina de correos', etc. Se ve la parte en la que medio pueblo se desplomó y fue tragado por el mar. Tanto el tusnami como el terrmoto son considerados de los más intensos de la historia en el mundo que se recuerden. En Alaska hay más de 700 terremotos cada año.
La mala noticia de regresar a Anchorage era que teníamos que dar un rodeo importante y hacer 480 km, cuando en línea recta son casi 260. Además había que pasar por Copper Center y atravesar de nuevo el Thompson Pass. En este caso no es que no sea agradable el viaje o el paisaje, pero es tan monótono que llega a ser pesadísimo, sobre todo cuando puede pasar una hora en que te cruzas con un coche.

Alaska es un paraíso natural.
No quiero imaginarme como deben ser estas carreteras en invierno.
Tras pasar de nuevo Copper Center e ir en dirección a Anchorage, empezamos a buscar algún lugar donde cenar y dormir. Habíamos visto alguno, pero los precios eran desorbitados, ya que en medio de la nada, los precios oscilaban entre 120 y 180 $ si lo querías con agua caliente.
Habían pasado varias horas y eran más de las 11 de la noche, con lo que apuramos hasta llegar a Palmer, un pueblo de 7000 habitantes, a unos 80 kilómetros de Anchorage y en el que había megacentros comerciales, varias salas de cine, McDonalds, etc. (No sé de que pueden vivir con tan poca clientela y estando siempre semi-vacíos).
Las cascadas están practicamente al borde del Mar.
Tuvimos mucha suerte porque encontramos uno que estaba al lado de una gasolinera y que nos costó 86 $ con kitchenette (cocina) incluída (muchos hoteles son RV para roulouttes, caravanas y tienen la opción de la cocina, etc. y son como casas grandes. Como ya era muy tarde y no nos daban de cenar en ninguna parte, fuimos a uno de esos hipermercados, que curiosamente abrían hasta la 1 de la madrugada y en los que pudimos comprar algo de comida. Por cierto, los americanos no acaban de acertar con los zumos, hemos probado varios de ellos y ninguno sabe bien y además hacen mezclas muy raras como kiwi con fresas, etc..

Al día siguiente, nos fuimos a Anchorage a comprar algunas cosillas de recuerdos y al aeropuerto, para irnos a Seattle otra vez en la compaía Alaska Airlines, en la que por cierto son un poco 'caraduras' porque cobran 20 $ por facturación de equipaje salvo que estén en tránsito y no hayan pasado 24 horas. (Cuando compras el billete no está especificado ese sobrecargo). Aunque por un módico precio de 5 $ tienes wifi en el avión durante el vuelo.
En general me quedo con un gran recuerdo de Alaska, y es un destino muy recomendable para disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.
He podido grabar un vídeo con momentos interesantes dentro del barco rumbo al glaciar, espero que os guste:




a continuación unas fotos de mi periplo por 'Prince William Sound'




Taiga o bosque de coníferas, que solo se da en zonas articas o boreales.

Sigo pensando que es bastante peligroso Navegar por aquí.

Había muchas islas como esta.
Es un paisaje bastante peculiar.

Descansando en las balizas.

¿Me están saludando?
 
Petroleros como este, nos recuerdan la tragedia del Exxon Valdez.
 
Saludos desde Alaska.

viernes, 5 de agosto de 2011

California Extrema, Hollywood, Los Angeles, Neverland...

Esto si que es un árbol alto, alto, alto...

Tras el abrasador calor de Mojave y con parada incluida en el medio de la nada, en un lugar más hostil que el mismo infierno y tras pasar muy cerca de la oculta y escondida área 53 de alta seguridad, donde se supone que hay hasta hay extraterrestres, llegamos a Barstow, una parada obligada de la Ruta 66 y uno de los núcleos úrbanos más importantes del este californiano.
Barstow en sí, es un lugar que no tiene nada de particular, aunque es una buena opción para descansar y luego visitar lugares cercanos realmente interesantes, como es Calico Ghost Town (La ciudad fantasma de Calico)

Este lugar es realmente fascinante, es como estar dentro de una película de vaqueros en el lejano Oeste, y es que estaba allí, en el Old West (como dicen los nativos del lugar), como si fuese el protagonista de una película de vaqueros, en la que en cualquier momento empezaría a oir disparos, o quien sabe que.
Para acceder al pueblecito hay que pagar un pequeño peaje, que realmente merece la pena. En la carretera de Barstow a Calico, puedes encontrar hasta una calabera con su respectiva cornameta en las cunetas. El pueblo está en perfecto estado y tiene incluso los típicos salones del oeste, donde se pueden ver a personajes peculiares típicos de una película del Oeste, he conocido incluso al Seriff (je, je). Es recomendable ir por la mañana, ya que es una zona bastante calurosa.

Calico Ghost Town, un típico pueblo del 'Lejano Oeste'
en medio de la nada.
Tras abandonar Calico Ghost Town, me dirijo hacia el Parque de las mayores 100 sequoias. La carretera es quizás una de las más bonitas que jamás he visto y en ciertos momentos parece que estás en la provincia de Ciudad Real en España o incluso Andalucía también es España.
El parque de las Sequoias, tiene un pequeño sendero en el que evidentemente pasas por todos estos gigantes de la naturaleza.
Tras visitar el parque, nos dirigimos hacia  Bakersfield, una ciudad mediana, cuya industria principal es el petróleo. Las bombas de extracción del mismo están por todas partes.

Hacía bastante calor en Bakerfield. Tras pernoctar en este pueblo, al día siguiente nos dirigimos a Los Olivos, para visitar el Rancho de Neverland, la popular casa de Michael Jackson. Una vez en el pueblo de los Olivos, empezamos a preguntar a varias personas, y la gran mayoría no tenían muy claro donde estaba Neverland. Admito que recorrí un montón de carreteras secundarias hasta que dí con el lugar.
el Rancho está en un lugar bastante agradable, bonito y bastante escondido. Tiene una puerta de acceso que nada tiene que ver con la que se ve de Neverland... La carretera, los muros y todo lo que allí había, estaba pintada con frases de homenaje al cantante. Tras la visita, vuelvo al pueblo de Los Olivos y de allí me voy rumbo a Los Angeles.

Al anochecer, aparecen cientos de pelícanos.
En el camino hacía el pueblo donde estaba situado el hotel, hago una parada, en la playa-pueblo que más me gustó de California, que es Avila Beach, donde me quedé impresionado con la cantidad de Pelícanos que había allí... y es que al atardecer, se lanzaban en picado con una precisión absoluta a por los peces. Es un espectáculo muy interesante, y recomiendo intentar visitar estos lugares al anochecer, que es cuando empieza el festín para estos pájaros de gran tamaño. (¿Se imaginarán los habitantes de aquí, que el pueblo original de Ávila es una ciudad de montaña en el centro de España?), la verdad es que me resultó muy curioso encontrarme con este pueblecito, aunque por Estados Unidos y en concreto en la costa Oeste, hay infinidad de nombres de pueblos, calles, lugares de interés, en idioma español, y es que el idioma de Cervantes es universal.

El hotel estaba en Thousand Oaks, un bonito pueblo típico de la zona y bastante snob. En general muy agradable, aunque algo lejos de Los Angeles, Hollywood y demás lugares de interés.
Esa misma tarde, visité Santa Mónica y Beverly Hills. La playa de Santa Mónica me decepcionó totalmente, ya que lo único que tiene es que es muy popular por las series y películas que allí se han hecho. Fui también al Bubba Gump (si, si, el de forrest Gump), y la verdad, cualquier chiringuito de españa es mejor.

En el paseo de la Fama de Hollywood.
He de mencionar el frío que pasé allí, teniendo en cuenta que eran primeros de Agosto, y es que todavía no se había puesto el sol, y estaba tiritando literalmente. Es obligatorio llevar una chaqueta o algo porque hace bastante frío y la zona es muy húmeda. La playa no es muy buena, cualquiera playa de España es mejor. y haciendo similitudes con Galicia (por aquello de las mismas puestas de sol, situación de Costa Oeste frente a un Océano, etc.) cualquiera playa gallega, donde están las mejores playas del mundo es infinitamente mejor que cualquier playa californiana.
Beverly Hills está bien, pero es como pasear por la población de La Moraleja en Madrid.
(Quizás me he pasado un poco con las comparaciones, pero intento transimitr lo que he visto, desde mi particular e imparcial punto de vista).

Al día siguiente, me fui a Hollywood, donde visité el Teatro Kodak (decepción absoluta), ya que es como un teatro nuevo con Centro comercial de Barrio incluído bastante simple. Al aldo del Teatro chino, están las huellas de los famosos, en la que se ven algunas huellas de españoles y que es bastante curioso. Yo comparé mis manos y pies con los de Frank Sinatra, Marylin Monroe, y algunos más.
El paseo de la fama hollywodiense, está lamentablemente muy sucio, descuidado y bastante abandonado. Es un lugar al que hay que ir, pero lo único que tiene es fama y nada más.

Con las huellas de Frank Sinatra, entre otras celebridades.
Para ver las famosas letras de Hollywood, hay que ir a una pequeña colina, que es bastante inaccesible. Desde allí hay buenas vistas de la ciudad de Los Angeles. Tras hacerme la pertinente foto con las letras, me fui a visitar por capricho personal, el instituto de Grease (llamado Venice High School), la casa del Príncipe de  Bel-Air y alguna otra que ya no recuerdo, y es que aquí hay un montón de lugares y casas donde se han hecho grandes producciones cinematográficas. Por ejemplo al lado de mi Hotel en thousand Oaks, estaba la casa de Poltergueist. (y pensar en las pesadillas que tuve de niño con aquella casa, y ahora estaba allí al lado).
Un sitio que también estaba en mi lista era la casa de Blade Runner donde vivía Bastian, y es que según los gustos de cada uno, aquí hay lugares muy interesantes que visitar en cuanto al mundo del celuloide se refiere.

Con las letras de Hollywood al fondo.
Al día siguiente y antepenúltimo, fue de Relax... Ya que estaba rodeado de famosas playas y al lado de Malibú, pensé en ir a esta playa. Al igual que con Santa Mónica, tuve otra gran decepción, ya que además de pasar frío, el acceso a la playa y todo en general no se correspondía con la imagen que uno tiene de esta playa. Yo en general odio la playa y apenas las visito, con lo que mi opinión acerca de estos lugares no debe tomarse muy en cuenta.

Al día siguiente, tocaba volver a Madrid en un vuelo directo de 13 horas aproximadamente.
Tanto California como el resto de lugares que visité de Estados Unidos, merecen muchísimo la pena, y es que este es un gran país, con gente muy agradable y que en cuento pueda visitaré otra vez.

Me quedo con Monument Valley, las Carreteras en Arizona, Nevada.... Las Sequoias, los pelícanos, San Francisco, Seattle y Alaska. Me llevo recuerdos alucinentes que espero jamás olvidar.

En el instituto Rydell de la película de GREASE
que en realidad se llama Venice High School.
Dando un paseo por Beverly Hills.
En la entrada principal que da acceso a Neverland.
Neverland en Los Olivos, es como un pueblo de Ciudad Real
Eran primeros de agosto y me estaba 'congelando'
Las bombas de petróleo están por todas partes.
No sin mi "Mustang"... Más de 3.000 millas con el.
En ese parque había 100 Sequoia como ésta.
En este lugar pasé una tarde de lo más agradable
Hay muchos Ranchos por este lugar.
¡Me encantan estas carreteras y estos camiones!
Calico Ghost Town, un viaje a una película del oeste
Está todo en perfecto estado.
Eran las 10 de la mañana y ya empezaba a hacer mucho calor.

martes, 2 de agosto de 2011

Las Vegas, Nevada, Arizona y Utah (Mi Road Movie)

Mi Ford Mustang y yo en Monument Valley (Utah)
Habíamos salido con cierto retraso de San Francisco, y la mayor preocupación era llegar a la hora y poder recoger el Ford Mustang que tenía reservado.
Tras unas dos horas de retardo, subímos al avión y en apenas hora y media llegábamos a Las Vegas. Algo que me soprendió tras salir del avión fue ver máquinas recreativas en todas partes, incluso en los aseos. Las cintas de recogida de equipaje, también estaban rodeadas de máquinas 'tragaperras'. La ostentación era máxima y el olor a tabaco también. Y es que en Las Vegas aparentemente está todo permitido, prostitución, alcohol, drogas y todo tipo de vicios...
Sin entrar a juzgar la doble moralidad de este lugar tan diferente, estaba sin duda en un lugar que merecía la pena conocer y que no deja de representar una realidad de la sociedad americana.
Tras salir del aeropuerto y del amparo de los aires acondicionados, me encontré con la primera bofetada en la cara en cuanto a sensació térmica se refiere. Creo que ni en el sur de España hace tanto calor. Era de noche y lo primero que recordé fue la ciudad egipcia de Asuán, donde el calor es extremo. En realidad la sensación era la misma.
En el famoso cartel de Las Vegas.
Tras buscar el shuttle que nos llevaría a la central de reservas de las distintas compañías de alquiler de coches, conseguimos el Ford Mustang que habíamos reservado. El milagro es que tan solo nos costó 560 $ con todas las coberturas posibles. Hay que tener mucho cuidado al alquilar un coche en Estados Unidos, porque si tienes algún problema accidente o lo que sea, si no tienes seguro, tienes que hacerte cargo de todo lo que le ocurra al coche y a tí mismo.
El Hotel Tropicana, era como lo había visto en las películas, un pequeño guiño a La Habana, y máquinas recreativas por todas partes.
Tras dejar las cosas en el Hotel, nos dimos una vuelta por el strip de Las Vegas, con el Ford Mustang. Sé que puede parecer una horterada ir conduciendo de noche un descapotable por el strip de las Vegas, pero a mi me apetecía hacerlo y así lo hice... Fuí consciente en todo momento de que estaba haciendo algo muy puntual, que realmente no tiene mucho que ver con mi forma de ser y de ver la vida.
Tras dar varias vueltas con el coche, mientras escuchaba música country en alguna de las geniales emisoras que se podían recepcionar, vuelvo al hotel.
A la mañana siguiente, de nuevo a conocer la ciudad, que durante el dia tiene poco que ofrecer y el calor es realemente insoportable. De hecho lo único que se puede hacer en Las Vegas, es ir de casino en casino, viendo como la gente juega al póker y a un montón de cosas que desconozco.
En los casinos, además de 'tragaperras' hay mini parques temáticos, con todo tipo de actuaciones, exposiciones y espectáculos.
En la presa Hoover, cerca de Las Vegas.
Destacaría las fuentes del Bellagio, que en sí son espectaculares, ya que el espectáculo es muy vistoso y va siempre acompañado de luces y música. Son cada media hora (creo recordar).
En general Las Vegas es una ciudad muy ostentosa, que merce la pena conocer, pero que en un día y medio la has visto.
Las Vegas es sin duda, uno de los accesos principales al mitico Cañón del Colorado. Una vez que dejamos Las Vegas tomamos la carretera hacia la Hoover Damn, o presa Hoover. En su día fue una de las más importantes del mundo, por ser la más alta y por considerarse una maravilla de la ingeniería. En realidad creo que esta un poco mitificado. Aunque a quien le guste este tipo de obras, seguro que disfrutará de la experiencia, ya que además de la presa en sí, tienen un museo muy interesante.
Tras dejar la presa Hoover, vamos rumbo a Flagstaff, haciendo parada en 'The Last Stop' uno de los míticos lugares donde puedes comer hamburguesas y otras cosas con buena calidad. El personal es muy agradable y además tienen una bandera de España que se ve desde la carretera... ¿Como no iba a parar aquí? -El caso es que el lugar además de ser el único a bastantes millas a la redonda, está muy bien y además puedes comprar cosas a un precio muy asequible.
Flagstaff es uno de mis pueblos preferidos, donde realmente me sentía en la América auténtica, estaba conduciendo por las mismas carreteras que había visto en tantas películas. he de admitir, que la sensación es una gozada.
Uno de los miradores del Gran Cañón
Flagstaff es un pueblo acogedor, y como todos los pueblos de Estados Unidos, muy extenso. Su población no llega a los 70.000 habitantes, pero su extensión parece la de una ciudad de medio millón...
El Hotel estaba muy bien, y el concepto Motel, es lo más extendido en la zona. Aparcar casi en la misma puerta de la habitación y tener más de 30 metros cuadrados de habitáculo es algo no muy frecuente en otros países. El precio medio son de 30 a 40 $ por noche, para dos personas.
Ya de noche, las distancias en estos lugares son realmente son realmente grandes. Empezó a llover mientras buscábamos algún lugar donde cenar algo.
Una de las cosas que más me gustó, fue cuando llegué al hotel, el ruido de los trenes de mercancías y el mítico 'pitido del tren' sonando en el eco de la noche.
Al día siguiente, llegaría una de las etapas más duras y más emocionantes del viaje. Nos dirgíamos a Grand Canyon Village, un pueblo muy pintoresco, donde se encontraban los principales miradores del Gran Cañón del Río Colorado. Para acceder al lugar hay que pagar un 'peaje' en el que además de información de interés (disponía evidentemente en castellano), te dan consejos útiles, como por ejemplo tener cuidado con las repentinas tormentas que se forman de repente, y para aquellos que quieras hacer un trekking, que tengan claro, que bajar es fácil y subir sin por ejemplo agua, etc.. puede ser muy peligroso. Hay numerosos trekkings, que en sí no tienen complejidad. Esto es importante, ya que ha habido casos de gente que empezó a bajar y luego se encontraron extenuados al regreso. Hay más de 1 kilómetro de profundidad en vertical.
Monument Valley (Utah). Foto en dirección a Kayenta...
El lugar es una reserva india y es como estar dentro de una película de indios y vaqueros.
El acceso a los Miradores es fácil, aunque no está bien señalizado, y me perdí unas cuantas veces a pesar del GPS. Hay autobuses dentro del pueblo, y aparcamientos de coches (En Estados Unidos hay aparcamientos por todas partes).
En los miradores hay un montón de gente, pero no es demasiado complicado hacerse la foto típica.
Tras dar un pequeño paseo y bajar un poco por uno de los cañones, tomamos rumbo a Utah.
Para mí llegar a Monument Valley (Utah) era la foto del viaje, ya que siempre había soñado con llegar allí.
Las carreteras que salen de gran Canyon Village son algo estrechas, pero no son peligrosas y están bien asfaltadas.
Una vez en carretera, llegamos tras unas 3 horas a Kayenta, un tranquilo pueblo con mucha población indigena. Lo mejor de todo es que uno de los mejores momentos de todo mi viaje por Estados Unidos, fue verme sorprendido por una tormenta de arena en camino a Monument Valley, con tan mala suerte de que iba con el coche 'descapotado' y me llené conmpletamente de arena. La verdad es que era la primera vez que asistía a un fenómeno de este tipo. La arena era muy roja y fina.
Mítico 'Crossroads' en Flagstff. Ruta 66
En cuanto atravesé la tormenta de arena, pude divisar la 'foto', era Monument Valley. Allí estaban esas majestuosas formaciones rocosas. Ya puestos y para avisar a quien quiera acercarse hasta aquí, para hacerse la foto que en tantas películas aparece hay que seguir la carretera US 163 scenic en dirección a Halchita, que es donde está 'El sombrero Mexicano' (The Mexican Hat). Una vez pasado el poblado indio de Oljato, hay que seguir uno 10 kilómetros aproximadamente. Personalmente recomiendo hacer esto, ya que la auténtica vista es la que hay al otro lado.
Después de hacer un montón de fotos y disfrutando de aquel lugar, emprendo mi camino a Flagstaff, esta vez desviandome en Tonalea y Tuba City, lugares que no pude ver, ya que era de noche y no disponia de mucho tiempo.
Tras a llegar a Flagstaff, me voy a cenar y luego al hotel.
A la mañana siguiente había que ir de nuevo a California, pasando cerca de la mítica AREA 51, y atravesando parte de Death Valley y el desierto de Mojave.
Para ello había que atrevesar parte de la Ruta 66, y en este caso con parada intermedia en Barstow, uno de los primeros pueblos que encuentras al abandonar Mojave dentro ya del estado de California.
A continuación una selección de mis fotos preferidas de esta etapa.

Después de la tormenta de arena.

Yu hu!

¿Habrá una base extraterrestre detrás de esta Roca?


Ya que estamos aquí, pues una de vaqueros...


En medio de la tormenta.

Las Millas se hacen eternas...

Otra foto típica del sur de Estados Unidos.

El Gran Cañón, una de las maravillas naturales más importantes. 


En Arizona, in the middle of the Road...


The Last Stop, un bar de carretera,
como el que sale en las pelis.
Las hamburguesas están muy buenas.

La presa hoover separa Nevada y Arizona.

The Hoover Dam o Presa de hoover, una de las maravillas modernas.

Las fuentes del Bellagio, visita obligada.


Las Vegas de noche.

¿Es París? Noo, esto es ¡¡¡¡LAS VEGAS!!!!

David Cooperfield y Celine Dion, dos iconos de Las Vegas.