Tren nocturno de Asuán al Cairo, Pirámides y vuelta a Madrid
Había mucho bullicio en la estación de trenes de Asuán. Estábamos allí una hora antes de que partiese nuestro tren, y tras ver la desorganización que allí había, fue lo mejor que pudimos hacer, ya que allí es complicado hacer cualquier gestión ya que el personal de la estación es probable que no hable inglés y en general te puedes esperar cualquier sorpresa.
| Imposible olvidar las 12 horas en el tren hacia El Cairo... |
Tras subirnos, acomodarnos y dar una vuelta por el vagón, pudimos comprobar el estado de las vías, que por lo que podíamos ver desde la ventana del tren estaban en un estado lamentable. Pensé que lo mejor sería no seguir viendo, ya que además de no tener muy buena pinta, había todo tipo de objetos tirados por las vías, esto me inquietaba bastante ya que me hacía pensar en un posible descarrilamiento. En ese momento pensé que lo mejor era no pensar en eso y disfrutar de la experiencia ferroviaria.
| A veces es mejor no mirar, No se como no descarrilan... |
En cuanto al compartimento habíamos elegido Nefertiti Class, que es allí como le llaman a Primera Clase. Si no quieres ir en un compartimento abarrotado de gente y no puedes dormir sentado esta es la mejor opción para un occidental. Para un europeo el precio es muy económico.
En general el tren fue muy puntual, llegamos a primera hora de la mañana al Cairo y lo primero que me sorprendió fueron los taxis negros, casi todos iguales, los viejos Peugeot 504 o algo así… no recuerdo exactamente el modelo, pero tenían más de 25 años…
| En la práctica todos los taxis son los viejos Peugeot 504. |
Tras visitar el Museo nos fuimos a comer a un McDonald’s o un KFC que había cerca de allí. Había mucha humedad y hacía calor, pero mucho menos que en Asuán. Me llamó la atención ver a una señora con su burka bebiendo coca cola de una pajita del un vaso de cartón… ¡Ay que tener maña! Por debajo del burka comía, bebía y todo sin problemas. En Egipto se ven muchas mujeres con burka y prácticamente todas van con la cabeza tapada.
| En las pirámides de Gizeh. |
Después de visitar este importante bazar, nos fuimos a una mezquita que estaba muy cerca, donde entramos descalzos y donde nos pusimos mirando a La Meca, je je. Todo el mundo nos miraba, pero nosotros intentábamos pasar desapercibidos e integrarnos. Lo cierto es que las Mezquitas son lugares tranquilos y agradables.
Tras la excursión nos fuimos al hotel, a descansar y a cenar.
A la mañana siguiente fuimos a las pirámides, que realmente impresionan de verdad, son mucho más altas e imponentes de cómo las había imaginado. Al igual que en el Museo, te puedes subir a ellas, sentarte un buen rato en alguna de sus piedras y comerte un bocata como si nada estuviese pasando. Parece que a los egipcios no les importa demasiado el estado de conservación de sus monumentos.
Tras descansar todo ese día por la tarde, al día siguiente nos fuimos en el metro cairota al barrio copto, un bonito lugar y recomendable de visitar. Los coptos eran los cristianos que vivían en Egipto.
El Metro del Cairo está bastante bien aunque hay muy pocas estaciones. Los trenes no tenían aire acondicionado y en su lugar estaba lleno de ventiladores de techo, era muy curioso ver aquellos artefactos dentro de un vagón de metro. Es importante, si eres un chico no subirse en el vagón de las mujeres. Esto está especificado con una pegatina en las puertas.
Esa misma tarde nos fuimos a hacer tiempo a un famoso centro comercial llamado Star. La verdad es que no te lo esperas, parecía que estábamos en Dubái… Lujo y tiendas de altísimo nivel. Al día siguiente llegaríamos al final del viaje y esperar un montón de horas en el Aeropuerto del Cairo para regresar a Madrid. Recuerdo que el taxi que nos llevó al aeropuerto tardó casi dos horas en atravesar la ciudad, y eso teniendo en cuenta que no había tráfico. ¡Qué ciudad tan grande! Edificios sin parar, era interminable, y es que 17 millones de personas son unas cuantas…
| En el barrio Copto. |
Una vez en Madrid, todo parecía de lujo, ordenado, limpio, muy cuidado… Pero han pasado varios meses y todos los días me acuerdo de cómo me tiraba por las dunas en Wadi Rum, la sensación de flotar en el Mar Muerto, como ‘me jugaba el tipo’ cruzando los pasos de peatones en el Cairo, mi travesía por el Mar Rojo, cruzar la frontera en Israel, los destartalados coches en los que viajaba, los inolvidables anocheceres del Nilo y lo bien que me sentí en estos países árabes.
GRACIAS – SHUKRAN KATIR – شكراً
Mapa: Ciudad del Cairo y desembocadura del Río Nilo
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